
A kilómetros de distancia, la sensación que se produce al recordar aquellos pasajes de mi infancia y adolescencia en aquel barrio que me vio crecer, se vuelve sencillamente, sobrecogedor.
Y es que cada uno de los rincones de esa Faustino González esconde un cúmulo de anécdotas que dificilmente podrán olvidarse. La sensación que me produce el correr de los años es que aunque las cosas cambien de su sitio, los recuerdos permanecen imborrables en mi retina, así como las personas que me han visto crecer y con las cuales comparto parte importante de mi vida.
Cada viaje de regreso, es ahora como un viaje en el tiempo, a esa infancia un tanto solitaria en la compañía de mis nanas (cada cual más distinta de la otra), pero sin duda, feliz. Me da gusto ver de nuevo a mis amigos y ver que cada uno ha marcado su propio camino; algunos lejos de esa tierra maulina, otros todavía en la misma, pero indudablemente, conservando ese pasado en común que mantiene nuestra identidad.
Con el paso de los años nuevas caras se han sumado, nuevos amigos de distintos rincones con quienes he pasado momentos inolvidables: Licantén, Santiago, Corral, Viña, Antofagasta, La Serena; en cada uno de esos rincones hay un pedacito de mi que, seguramente, aún vive en la retina de los otros.
La vida me ha dado mucho, más de lo que he pedido, es como si hubiera escrito una lista con mis deseos y se hubieran cumplido. No niego que todo tiene su costo y en mi caso no ha sido la excepción. He sacrificado mucho: familia, amigos, polola... todo por un bienestar personal y la necesidad imperiosa de ir trazando rumbos propios que me hagan sentir pleno. Soy un trotamundos, me encanta viajar y moverme de un lado para otro, conocer distintos lugares, ya que cada uno tiene un significado especial, pero no tan especial como la tierra donde nací, donde di mis primeros pasos que me enseñaron a caminar con seguridad por la vida, a punta de tropiezos, pero cada marca significa que estoy vivo, que he superado vallas y me he vuelto a levantar... una y otra vez... no me importa cuantas veces sean, lo que realmente me importa es llegar con éxito hacia el final de mis días, que todo lo conseguido valga la pena y brinde muchas satisfacciones, tanto a mí como a los míos.
Amigos: no dejen nunca de soñar y no permitan que nada ni nadie les impida cumplir sus sueños, porque el alma humana se alimenta de sueños, pero de sueños realizables y cada paso que se da va alimentando esta larga carrera llamada vida.
Ahora, un video que me trae recuerdos... que lo disfruten!
Y es que cada uno de los rincones de esa Faustino González esconde un cúmulo de anécdotas que dificilmente podrán olvidarse. La sensación que me produce el correr de los años es que aunque las cosas cambien de su sitio, los recuerdos permanecen imborrables en mi retina, así como las personas que me han visto crecer y con las cuales comparto parte importante de mi vida.
Cada viaje de regreso, es ahora como un viaje en el tiempo, a esa infancia un tanto solitaria en la compañía de mis nanas (cada cual más distinta de la otra), pero sin duda, feliz. Me da gusto ver de nuevo a mis amigos y ver que cada uno ha marcado su propio camino; algunos lejos de esa tierra maulina, otros todavía en la misma, pero indudablemente, conservando ese pasado en común que mantiene nuestra identidad.
Con el paso de los años nuevas caras se han sumado, nuevos amigos de distintos rincones con quienes he pasado momentos inolvidables: Licantén, Santiago, Corral, Viña, Antofagasta, La Serena; en cada uno de esos rincones hay un pedacito de mi que, seguramente, aún vive en la retina de los otros.
La vida me ha dado mucho, más de lo que he pedido, es como si hubiera escrito una lista con mis deseos y se hubieran cumplido. No niego que todo tiene su costo y en mi caso no ha sido la excepción. He sacrificado mucho: familia, amigos, polola... todo por un bienestar personal y la necesidad imperiosa de ir trazando rumbos propios que me hagan sentir pleno. Soy un trotamundos, me encanta viajar y moverme de un lado para otro, conocer distintos lugares, ya que cada uno tiene un significado especial, pero no tan especial como la tierra donde nací, donde di mis primeros pasos que me enseñaron a caminar con seguridad por la vida, a punta de tropiezos, pero cada marca significa que estoy vivo, que he superado vallas y me he vuelto a levantar... una y otra vez... no me importa cuantas veces sean, lo que realmente me importa es llegar con éxito hacia el final de mis días, que todo lo conseguido valga la pena y brinde muchas satisfacciones, tanto a mí como a los míos.
Amigos: no dejen nunca de soñar y no permitan que nada ni nadie les impida cumplir sus sueños, porque el alma humana se alimenta de sueños, pero de sueños realizables y cada paso que se da va alimentando esta larga carrera llamada vida.
Ahora, un video que me trae recuerdos... que lo disfruten!
1 comentario:
Que será, que será, que se´ra. tu texto me recordó la canción del buen josé felisiano
jaja
Publicar un comentario